Más de 100 años de historia
El 20 de abril de 1899 se constituía el Colegio Oficial de Médicos de Gipuzkoa, cuya formación respondía a propósitos no sólo corporativos (acabar con el intrusismo en la profesión, entre otros), sino sociales: dando respuesta a las demandas de la medicina y la salud, en un momento en que la sociedad vivía un tránsito acelerado y decidido hacia la modernidad.
La nueva organización colegial, presidida por el Dr. Juan José Celaya, recogía así su preocupación y aspiraciones del conjunto de la profesión médica en Gipuzkoa, para encarar los nuevos tiempos y corresponder a las tareas y propósitos que en el camino asociativo habían realizado, durante todo el siglo XIX ,instituciones precedentes, como el Instituto Médico de Guipúzcoa(1843),el Colegio Médico-Farmacéutico ((1875), la Asociación Médica Farmacéutica (1891) y el Colegio Médico-Farmacéutico Vasco Navarro (1894).Así, hasta la determinación organizativa de orden provincial, que imprime la Real Orden de 1898 y que hace la colegiación médica también obligatoria.
De los 128 colegiados en 1899 hemos pasado a 3235 profesionales de la medicina , referencias que nos dan otra proporción de orden social, si tenemos en cuenta que la población de hace un siglo en Guipúzcoa se cifraba en 200.000 ,mientras en la actualidad existen 688.708 habitantes.
La historia nos explica la constante presencia de nuestro Colegio, tanto en el orden profesional como en la vida social de los gipuzkoanos, como así ha sido relatada por a lo largo del tiempo por los ilustres doctores gipuzkoanos como D. Justo Gárate, D.Ignacio Barriola, D.Luis S.Granjel o por D. José Mª Urquia.
En la Historia de la medicina de Gipuzkoa hay que diferenciar claramente dos etapas: una anterior a la Guerra Civil de 1936 y otra posterior, acercándonos hasta el momento actual.
La etapa que abarca desde finales del siglo XIX hasta la contienda civil, ha sido especialmente brillante para la medicina gipuzkoana.Baste recordar que nuestra provincia fue pionera en muchas iniciativas médico-sanitarias, todas ella debidas a undividualidades, a personas concretas, que teniendo una buena intuición la pusieron en práctica con escasos medios. Así ,el Dr. Juan José Celaya, apostó fuerte por el movimiento de la colegiación , desde 1890 , aunando voluntades y creando un “Boletín” del Colegio, que sirviera de vehículo de unión entre colegiados frente a los problemas que les acuciaban : caciquismo, intrusismo, morosos, relaciones con los Ayuntamientos, etc. D. Emiliano Eizaguirre fue hombre fundamental para la vida médica, tisiólogo reputadísimo , implanta la “Fiesta de la Flor” en San Sebastián, a raíz del Congreso Internacional de la Tuberculosis, celebrado en la capital donostiarra y, él sólo, llevó toda la lucha contra la tuberculosis hasta 1934, en que se involucra el Estado. El Dr. Eizaguirre fue pionero en la creación de Dispensarios y Sanatorios antituberculosos, y el primero en celebrar Cursos de Verano, en 1929, aprovechando el tirón veraniego de la ciudad.
La lucha anticancerosa en Gipuzkoa fue, asímismo , pionera en ciertos aspectos, Muy tempranamente D. Luis Ayestarán y Benigno Oreja , ven la necesidad de crear un centro específico contra el cancer, independiente del Hospital de Manteo. Así se inaguró , en 1933, el Instituto Radio-Quirúrgico con apoyo de la Caja de Ahorros Provincial.
El Dr. Benigno Oreja fue también uno de los urólogos más reputados de todo el País. La Clínica “Villa San Ignacio”, que fundó junto a otros profesionales, fue un centro de primer orden.
Trasciende los límites de la pequeña Gipuzkoa la figura del médico donostiarra D. Luis Urrutia, verdadero creador de la gastroenterología quirúrgica. Su prestigio hizo que abandonara San Sebastián por Madrid, para seguir su vida profesional. El Dr. José Beguiristain fue el gran internista del Hospital de Manteo, maestro de tantos profesionales.
De ésta manera se podrían ir citando nombres, personas, que con pocos medios, hicieron una labor notable. Otro tanto podría decirse de las Jornadas Internacionales de Cine Médico de San Sebastián, creadas por el Profesor Munoa, en 1968, y primeras en éste género en el País, y modelo a seguir. A sus empeños lograron, en ocasiones, el apoyo de las Instituciones de Gipuzkoa: Diputación, Ayuntamientos, Cajas de Ahorros….Asimismo fue decisivo el apoyo de la Reina Mª Cristina, que adoraba la ciudad de san Sebastián, y se volcó en tantas iniciativas.
San Sebastián bien pudo recibir el título de ciudad higiénica. Desde el Ayuntamiento se propició el Laboratorio Químico Municipal, con D. César Chicote a la cabeza. Se cuidó la salubridad, la asistencia médica, con las Casas de Socorro, el control de alimentos, los evacuatorios subterráneos, etc.
Esta Higiene Pública, se concretó, además en la creación de la Estación Sanitaria de Irún y la del Puerto de Pasaia. Tampoco se puede dejar de mencionar “La Gota de Leche” (1903), primera del País, pues además de maternizar la leche de vaca y de esterilizarla, se ofertaba consulta médica a los niños. La Casa Cuna de Fraisoro, con el concurso de la Diputación, trató de resolver el grave problema de los niños expósitos.
Capítulo importante es el referido a las Clínicas Privadas en Gipuzkoa, más de una docena en la capital y otras repartidas por Tolosa, Irún, y Eibar principalmente, así como Instituciones como la Casa de la Maternidad (1929) , casa de Salud de Santa Agueda en Mondragón ,y Centros de Beneficiencia como la Casa de Misericordia, Asilo Matía , Dispensario de Santa Isabel, alguno de ellos vigentes en la actualidad.
En ésta etapa (1932) la Diputación y el Ayuntamiento que forman parte de la Junta de Beneficiencia acuerdan edificar el nuevo Hospital, de unas 600 camas en terrenos del Alto Amara.
El Pabellón previsto para tuberculosos fue cedido al estado Patronato Nacional de Lucha Antituberculosa dando lugar al Hospital de Enfermedades del Toráx.
En 1944 se construye en ésa zona el Sanatorio Psiquiátrico, dependiente de la Diputación de Gipuzkoa.
Sobre la estructura central del Proyecto primitivo del Hospital provincial se edificó la Residencia Sanitaria del Seguro Obligatorio de Enfermedad, Nuestra Señora de Aránzazu inaugurada el 15 de Agosto de 1960 por el Jefe del Estado, General Franco , siendo Director el Dr. D. Alfonso Ugalde.
En ésta línea nos hemos adentrado en la sociedad actual con un importante desarrollo científico y tecnológico dejando atrás el componente humanista simbolizado por los hombres que nos precedieron.